Da 5 Bloods (2020), dirigida por Spike Lee



La relevancia histórica no lo es todo






Una mirada histórica, crítica y artística sobre las secuelas de la guerra de Vietnam. Heridas abiertas, físicas y emocionales, que se manifiestan tanto en un nivel social como en un nivel personal.


Spike Lee combina la dura realidad histórica, su estilo único y extravagante, su inagotable conflicto interno, y su asertividad artística para crear una obra que se atreve a presentarnos las barreras que nos dividen, abriendo la puerta a un diálogo. Probablemente la obra más madura en la carrera del director.


Estamos frente a una película con muchos puntos a favor desde el punto de vista artístico, pero que cuenta también con varios desatines desde el punto de vista formal. Estos desatines por lo general parecen ser decisiones consientes tomadas con el fin de reforzar la idea que el director quiere poner sobre la mesa. Es innegable que estamos hablando de una obra relevante en el contexto histórico actual, pero la relevancia historico-cultural es solo uno de los muchos aspectos a tomar en cuenta a la hora de analizar una película.


A pesar de pretender derribar los muros y preparar el terreno para un diálogo abierto, no puedo evitar pensar que la otredad de Lee como autor con relación al público en general le juega en contra, haciendo peligrar el llamado al diálogo. Esto solo hace que la existencia de esta película sea aún más necesaria e importante hoy en día.



Ahora, un resumen de la película (posibles spoilers):




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Muhammad Ali es entrevistado y dice "mi conciencia no me permitirá dispararle a un hermano, a alguien con la piel más oscura o a alguna pobre y hambrienta persona por la gran y poderosa América. ¿Y dispararles para qué? Ellos nunca me llamaron negro, nunca me lincharon, nunca me persiguieron con perros, nunca me robaron de mi nacionalidad".


Ruedan imágenes de archivo que recopilan atrocidades e injusticias sucedidas durante la época de la Guerra de Vietnam. La ciudad de Saigón se convierte en Ciudad Ho Chi Minh.


Da Bloods: Otis (Clarke Peters), Paul (Delroy Lindo), Melvin (Isaiah Whitlock Jr.) y Eddie (Norm Lewis) son veteranos de la guerra de Vietnam, país a donde regresan casi seis décadas después de terminado el conflicto, con el fin de rescatar los restos de Norman "Stormin Norm" Earl Holloway (Chadwick Boseman).


Se encuentran con su guía Vinh (Johnny Nguyen), un joven vietnamita cuya familia luchó por Vietnam del Sur en la guerra. El guía expresa que le parece una mala idea que el grupo se adentre en la jungla sin su compañía. Los Bloods responden que no debe preocuparse ya que conocen bien el terreno.


Un par de vietnamitas de edad avanzada les envían una ronda de tragos. Vinh les informan que son familiares suyos, quienes lucharon por Vietnam del Norte y les están dando la bienvenida, añadiendo "la guerra americana hizo a las familias vietnamitas luchar los unos contra los otros".


Durante la guerra, los Bloods son enviados en una misión secreta, como parte de un escuadrón, a recuperar un cargamento perdido cuando un avión fue derribado. Se transportan en helicóptero hacia el lugar, siendo emboscados y derribados por una compañía del Viet Cong. Durante la batalla, los americanos logran repeler a las fuerzas vietnamitas, perdiendo en el proceso a todos los miembros del escuadrón excepto a los Bloods. Al encontrar el cargamento, Norman revela que se trata de una gran cantidad de lingotes de oro y propone esconderlo, informar al gobierno americano que el metal fue tomado por el ejército local y luego regresar a buscarlo, tomándolo como compensación por cada soldado negro que no regresó a casa.


De vuelta en Ciudad Ho Chi Minh, Otis visita a Tien (Y Lan), una ex prostituta convertida en mujer de negocios e interés amoroso de Otis durante la guerra. La mujer les está poniendo en contacto con una persona que puede sacar el oro de Vietnam y lavarlo. Comparten una cena, durante la cual la hija de Tien, Michon (Sandy Huong Pham) regresa a casa. Al ver el color de piel oscuro de la joven, Otis queda estupefacto y le pregunta a su antigua amante si la chica es producto su relación, a lo que ella responde que sí, añadiendo que lo mantuvo en secreto para evitar el prejuicio social.


Al día siguiente los veteranos se reúnen con Desroche (Jean Reno), un hombre francés que se encargará de lavar el oro. Paul y Desroche discuten y el francés se niega a prestarles el servicio sin saber de donde proviene el metal. Otis explica que estaba supuesto a servir de pago a los Lahu, un grupo indígena que apoyó al Sur durante la guerra. Desroche decide entonces entrar en el negocio, pero elevando su tarifa.


De vuelta en el hotel, Paul es sorprendido por su hijo David (Jonathan Majors), quien viajó hasta Vietnam para asegurarse de que su padre se encuentra bien. Debido a que sabe del oro, deciden darle una parte del dinero.


Los veteranos, junto a David y Vinh, se embarcan hacia la jungla vía río. Antes de zarpar, Tien se despide de Otis diciéndole que tiene un mal presentimiento mientras le deja una pistola por seguridad.


Durante la guerra, Hannoi Hannah (Veronica Ngo), revela en la radio que Martin Luther King fue asesinado e insta a los soldados afroamericanos a desertar. El grupo considera la opción de la deserción, así como tomar venganza contra la comunidad blanca, sin embargo Norman les convence de no hacerlo argumentando que no deben dejar que otras personas controlen la ira que llevan dentro.


El viaje por río continúa, desembarcando en un pueblo costero donde David conoce a Hedy Bouvier (Mèlanie Thiery), una joven francesa quien junto a Seppo Havelin (Jasper Pääkkönen) y Simon (Paul Walter Hauser) conforman LAMB, una organización dedicada al desarme de minas terrestres que quedaron plantadas luego de la guerra.


La mañana siguiente, Vinh deja a los americanos en el sendero que les llevará hasta su objetivo, acordando el lugar de reencuentro. Los Bloods emprenden su caminata a través de la campiña vietnamita, eventualmente adentrándose en la jungla.


La primera noche del viaje, escuchan ruidos de animales. Paul se percata de lo que parece ser una figura humana escondida entre los árboles e investiga la zona determinando que no hay peligro. Pensando que Tien y Desroche les tienden una trampa, Paul insulta a la mujer llamándola una prostituta de Soul Alley y diciendo que nunca dejará de ser una puta. Otis se lanza sobre su compañero, desatando una pelea que termina con Melvin entregándole la pistola de Otis a Paul.


Al día siguiente, el grupo deambula por las montañas tratando de encontrar la cola del avión derribado. David se aleja del grupo para orinar, momento en el que descubre un lingote de oro. Eufórico, informa al resto del grupo del descubrimiento. Melvin, quien lleva consigo un detector de metales, les indica un lugar en la tierra donde excavan, encontrando el contenedor del oro, desafortunadamente está roto y el metal no se encuentra allí.


Melvin continua buscando y descubre un camino de lingotes de oro enterrados. Siguen el camino, desenterrando los lingotes hasta recuperar todos y cada uno de ellos, por un valor total de 17 millones de dólares.


Mientras limpian los lingotes, discuten sobre que hará cada uno con su parte, Eddie y Otis proponiéndose a honrar la memoria de Norman e invertir el dinero en la liberación negra y en la indemnización afroamericana. Melvin y Paul argumentando que se quedarán con el sus partes para uso personal. Mientras discuten, se revela que un par de vietnamitas armados les espían desde la lejanía, escondidos entre los árboles.


Cargando el oro en sus mochilas, Melvin busca los restos de Norman con su detector de metales. Encuentran el lugar de descanso del soldado.


Emprenden el viaje hacia el punto de encuentro con Vinh. En una parada de descanso, Eddie y Paul sostienen una discusión sobre la parte que le toca a David. Eddie se enoja y se aleja del grupo diciendo que nunca volverán a ser realmente hermanos por culpa del dinero. El grupo se burla de él y Eddie continúa alejándose, cuando de repente pisa una mina haciéndola explotar. La explosión le vuela ambos brazos y piernas. Otis, el médico de escuadrón, se acerca a ver a al herido, quien grita desesperadamente mientras se desangra, muriendo en los brazos de su compañero.


El grupo mira la escena sin saber que hacer y, antes de que puedan reaccionar, David pisa una mina. Hedy, Seppo y Simon se pasean por la zona y ayudan a salvar a David. Acto seguido, a pesar de las quejas de de grupo, Paul toma al trío de LAMB como rehenes. Cavan una tumba para Eddie y retoman el camino, halando a los rehenes con una soga.


Más adelante en el viaje, Hedy intenta escapar seduciendo a David, pero Paul frustra la huida. Mientras atan nuevamente a la francesa, Otis ataca a Paul con un palo y David le quita la pistola. Seppo aprovecha la situación para desatarse y huir.


Una vez llegan al punto de encuentro y se reúnen con Vinh, son sorprendidos por un grupo de vietnamitas armados, liderados por Quan (Lam Nguyen). Los armados tienen a Seppo como rehén y pretenden llevarse el oro argumentando que le pertenece a la gente vietnamita. Se desata una batalla en la que Seppo muere activando una mina, David es herido por una bala y el único de los locales que sale con vida es el líder, quien escapa en un vehículo.


Vinh sugiere resguardarse en un templo abandonado ubicado cerca del área antes de que los hombres regresen con refuerzos. Paul, sintiéndose traicionado, decide dejar al grupo y aventurarse en la jungla por cuenta propia y llevándose su parte del oro. Antes de partir hacia el lugar de refugio, Otis les promete a Vinh, Hedy y Simon una parte del botín.


Lo que queda de los Bloods, se refugia en el templo y trazan el plan de acción antes de que los armados regresen. Otis le entrega a David una carta que le dejó su padre.


Mientras atraviesa la jungla, Paul revela mediante un monólogo que tiene cáncer debido al agente naranja utilizado en la guerra. Más adelante, es mordido por una serpiente y cae por una colina perdiendo el oro. Se encuentra con el espíritu de Norman, quien le perdona por haberlo matado en un accidente durante la misión de recuperación del oro. Paul es entonces capturado por los hombres de Quan, forzado a cavar su propia tumba y acribillado mientras canta, pidiéndoles perdón a los locales luego de decirles que los Bloods tienen una conexión especial pues "lucharon en una guerra amoral que no les pertenecía, por derechos que no tenían".


Desroche llega al templo acompañado de los Quan y se equipo. Se desata una batalla. Otis y Vinh son heridos de bala y Melvin muere lanzándose sobre una granada para salvar la vida de Otis. Los hombres de Desroche son eliminados y él es herido tratando de escapar. David termina ultimando al francés de un disparo, antes de que este asesine a Otis.


Con la ayuda de Vinh, logran sacar el oro de Vietnam. La viuda de Melvin recibe la parte de su difunto esposo. Hedy y Simon donan sus partes a LAMB, en nombre de Seppo. La parte de Eddie es donada al movimiento Black Lives Matter. Los restos de Norman regresan a Estados Unidos y son recibidos por sus hermanas. David lee la carta de su padre, donde explica que la razón del viaje a Vietnam era combatir sus demonios, le pide perdón a su hijo y le dice que lo ama. Otis visita a Tien y abraza a su hija por primera vez.


La película termina con un fragmento de un discurso de Martin Luther King donde dice que Estados Unidos nunca será realmente libre hasta que los descendientes de los esclavos fueran liberados. Un cartel informa que King fue asesinado exactamente un año más tarde.



Fin (de los spoilers)



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¿Quién y qué es el otro? El "otro" es el concepto de la existencia de algo contrario o diferente a un "algo" que ya se conoce. Generalmente, y como sucede en este caso, hace referencia a la idea del "otro" en contraste al "yo" como individuo consciente.


En este film, las repercusiones de la guerra sobrepasan la prueba del tiempo y se transforman en demonios que persiguen y atormentan a los que presenciaron las atrocidades características de un conflicto de tal envergadura. Siempre es más fácil culpar al contrincante que ser autocrítico, por lo que sobran los dedos que señalan de manera culposa al peligrosísimo "otro", convirtiéndolo en victimario en el imaginario social e ignorando su calidad de víctima. Se erigen muros que separan a los bandos, dejando suficiente distancia entre cada grupo y la realidad objetiva. Suficiente distancia como para poder seguir con sus vidas, escondiendo sus demonios en un rincón lejano y oscuro, donde sus voces no se escuchen demasiado.


La obra se distingue por una voz crítica y activista. Interesantemente, el autor asume un punto de vista desde su propia otredad dentro de la sociedad que le rodea.


El "yo" existe dentro de una sociedad, habla un idioma, tiene cierto aspecto físico, pertenece a una clase social, frecuenta ciertos lugares, respeta una serie de costumbres... Todo lo que el "yo" es y hace le definen como individuo dentro de la sociedad. Bajo esa lógica, el "otro" es un individuo diferente al "yo", habla otro idioma, tiene un aspecto físico diferente, pertenece a otra clase social, frecuenta otros lugares, respeta otras costumbres... El "otro" es un ser incomprensible para el "yo".


Eso no significa que no existan personas que se asemejen al "yo". El "otro" puede aprender el idioma, haber vivido por un largo tiempo en la misma sociedad, aprender y respetar las costumbres locales, pero siembre habrá un aspecto, ya sea físico o de cualquier otra índole, que le impide al "otro" ser un "yo", ser uno más dentro de la sociedad.


Es importante recordar que las normas establecidas en las sociedades son convenciones sociales, es decir, constructos imaginarios aceptados por una sociedad. Si todo lo que una sociedad es y hace está basado en estas convenciones sociales, es solo lógico llegar a la conclusión de que gran parte de lo que hace al "yo" un "yo" parte de esa convención y el "otro" es un "otro" porque su forma de ser queda fuera de lo aceptable dentro de los marcos convencionales. El "otro" solo existe en la mente del "yo", así como, el "yo" viene siendo un "otro" para su contraparte.


Siempre nos veremos los unos a los otros como seres ajenos a nuestra realidad personal. No podemos aceptar de manera inmediata a las personas que nos rodean, a menos que dichas personas sean lo suficientemente parecidos a nosotros como para poder superar la barrera de la otredad.


Hacia el principio de la película, cuando Vinh acompaña a los veteranos por el centro de Ciudad Ho Chi Minh, los americanos se burlan de las películas ochenteras que tratan de reivindicar a Estados Unidos luego de la derrota en Vietnam. "Rambo" y "Walker, Texas Ranger" eran productos que el público Estadounidense de aquella época necesitaba para levantar la moral. La victoria sobre el Viet Cong era lo que el dictaba el Destino Manifiesto, por lo que, para gran parte de la sociedad americana, era algo que tenía que suceder de una forma y otra (aunque sucediera dentro de una obra de ficción). Por un breve momento los Estados Unidos no fueron derrotados por los "otros"... Por un breve y mágico momento.


En Da 5 Bloods, se acepta el hecho de que Vietnam ganó la guerra, pero también se acepta el hecho de que esa victoria no exime al pueblo vietnamita de las repercusiones del conflicto. El hecho de salir victorioso de la guerra no significa que las heridas sanaron más rápido o que los muertos dejaron de estar muertos. Incluso me atrevo a decir que en los momentos de la película donde los veteranos son atacados y tratados como los "otros que lucharon contra nosotros y mataron nuestras familias" son utilizados por una necesidad narrativa que ilustra la temática que el director plantea y que, además, habilita la segunda lectura que el espectador tiene la oportunidad de internalizar. La película acepta la idea del "otro" y subsecuentemente trata de desarmar ese concepto, tratando a todos los personajes como iguales dentro de su condición de personas que sufren el renadío propio de las décadas que le siguen a una guerra.


Por ejemplo, cuando se presenta al personaje de Norm como el épico soldado que lidera a los Bloods Otis dice "nos entrenó para andar en la selva, nos hizo creer que volveríamos a casa con vida". Acto seguido, el escuadrón americano embosca y acribilla a un escuadrón del Viet Cong. Típico héroe americano. Excepto que los vietnamitas venían conversando y el autor nos permite entenderles mediante subtítulos. Uno de ellos habla sobre un poema que le dejó su esposa, hablan de sus familias. Spike Lee en ese momento hace dos cosas simultáneamente: construye el personaje de Norm y pone en duda la moralidad de la guerra.


También podemos mencionar al personaje de Quan, quien les quiere arrebatar el oro a los veteranos, bajo el pretexto de que le pertenece a su gente, que es lo mismo que plantean los americanos, que el oro le pertenece a la comunidad afroamericana. Ambos grupos, habiendo pasado por un mismo calvario bélico, llegan a una misma conclusión con relación al oro: "me pertenece a mí". En mi opinión es una manera genial de tratar con equidad a ambos bandos, resaltando los grados de separación conceptual que se tienen mutuamente.


Esta obra bien podría ser considerada como una película anti-bélica, no en un sentido pacifista, si no en el sentido del género cinematográfico. Así como el anti-western desafía las normas del western clásico, Da 5 Bloods desafía las normas del género bélico donde es absolutamente necesaria la existencia de dos bandos, generalmente uno de ellos compuesto por salvajes sedientos de sangre cuya vida no tiene ningún valor y su muerte debe ser motivo de celebración. En este caso, se admite que la guerra fue injusta para todo los involucrados, sobre todo para los afroamericanos y para los vietnamitas. No se trata a los locales como villanos malévolos, si no como personajes con motivaciones reales que surgen a partir de sus necesidades humanas. El único personaje que puede acercarse a ser un salvaje sediento de sangre (dinero) es Desroche, el descendiente de los colonizadores, dejando mucho entredicho.


Cambiando el toma a la actuación de Delroy Lindo: que gran actuación. Primeramente, me parece es el actor con la mayor cantidad de herramientas actorales desplegadas en la película. Se nota que entendió de que va la historia y que se sumergió en el papel, externalizando físicamente la secreta realidad del personaje, dándole vida como pocos actores habrían podido hacerlo. Se nota que actúa, en el mejor sentido posible. Nos guía a los espectadores a través de un viaje difícil de expresar con palabras pero fácil de sentir. Es el personaje con el arco narrativo más rico, lo que le hace resaltar por encima del resto de los personajes.


Lamentablemente, el resto de los personajes se quedan planos. Sí, tienen historia y eso es importante para la creación de un personaje, sobre todo desde el punto de vista del trabajo del actor. Si el guion no da chance a que el personaje pueda crecer y evolucionar, poco puede hacer el actor para redimir al personaje. Esto termina degradando la actuación de Lindo. Un actor por sí solo puede cargar sobre sus hombros la película, pero eso casi siempre termina siendo perjudicial para la obra en general, como es el caso.


Adentrémonos en el personaje de Paul. Él sí adopta una posición más individualista con relación al oro, queriéndolo para sí mismo y llegando a separarse del grupo con el fin de defender lo que considera como suyo. En lo personal, me parece que, por excelente que sea la actuación de Lindo, Paul es un personaje que no termina de contar lo que el director quiere que cuente.


Por un lado queda claro que él se ve obligado a hacer todo lo que hace justamente debido a su posición de otredad. Toma las únicas decisiones que entiende puede tomar dentro de su lógica personal. En su momento, va a Vietnam por su estatus social como afroamericano con la esperanza de obtener un nivel de igualdad mínimo dentro de la sociedad estadounidense, se distancia de su hijo hasta el punto de hacerle pensar que su padre le odia, no tiene otra opción que quedarse con el oro para poder tratarse y seguir viviendo, después de todo su otredad le obliga a tener un nivel económico que no le permite cubrir los costos de su tratamiento. Se puede trazar una línea lógica que conecta todas las decisiones y casi todas se reducen a su color de piel como el catalizador de sus males, pero solamente luego de una visualización crítica y analítica de la película. En una primera lectura, que es donde se quedan muchos espectadores, la motivación del personaje queda explicitada a medias.


Así como sucede con el personaje de Quan, Paul ve a cierto grupo como los "otros". En un principio ve así a los del Viet Cong, al punto que mata a Norm y a una soldada vietnamita en el mismo instante, sin embargo es solo el espíritu de su compañero en armas quien le visita todas las noches. El matar no es el problema per se, el problema es el matar al que se parece a "mí".


Ciertamente, el personaje de Paul atraviesa un proceso evolutivo que deviene en la aceptación de sus enemigos como personas, particularmente ante los ojos de Dios. A pesar de esa transformación, a pesar de que Paul se perdona a sí mismo y acepta a sus enemigos como hermanos, sus enemigos no comparten ese punto de viste y le acribillan luego de hacerle cavar su propia tumba. Aún Paul superando los prejuicios que le llevan a considerar a Quan y sus hombres los "otros", los vietnamitas le siguen considerando a él como un "otro".


Queda plantada así la siguiente problemática cuando analizamos este suceso y lo contextualizamos en la realidad en la que vivimos: para superar la barrera de la otredad, es necesario deconstruir la ideal del "otro" en ambas partes por igual y al mismo tiempo, de lo contrario no se puede lograr ningún avance significativo. La única solución termina siendo el diálogo, por más tedioso que sea entablarlo.


Esta es otra faceta en la que esta película difiere del género bélico tradicional. Por regla general, tenga el villano razón, fundamentos o motivaciones válidas para sus acciones, en las películas bélicas la solución del conflicto es a través de la violencia, la aniquilación del "otro". En este film, tratándose de una obra activista y antibélica, recurre al diálogo para la resolución de los conflictos escondidos detrás de la trama principal.


Uno de los grandes aciertos de esta película es la tensión que surge entre la realidad histórica, los personajes, su acciones y motivaciones más allá de su procedencia. Se permite que la película cuente dos relatos, el de la historia por sí misma y el del autor.


Si se lee la película de manera lineal y superficial, vemos la historia de los veteranos en busca del oro y de los restos de su compañero, también vemos la sangre, las explosiones y la batalla final en el templo abandonado. La segunda lectura es la que habilita al prólogo donde vemos que hace cada uno de los personajes con su parte del botín, evadiendo en sí el final lógico de una película bélica donde vemos únicamente el regreso a casa del héroe caído y su entierro con honores militares.


Por otro lado, hay un exceso de meta-diálogo que intenta hacer clara la posición del autor con relación a los hechos históricos (no solo de Vietnam si no de la historia de los Estados Unidos en general). El meta-diálogo termina desinflando un poco el choque emocional de los momentos ricos en tensión porque el espectador se siente tentado a regresar y revivir el diálogo, que es más fácil que enfrentar los sentimientos que genera una escena en su momento.


También se intenta aprovechar el meta-diálogo como herramienta cuasi extradiegética (que no son pertenecientes a la diégesis) para insertar imágenes de archivos, casi a modo pasivo agresivamente educacional. En estos casos, la teoría dicta que el espectador debería salirse completamente de la película, sin embargo, me parece que al tratarse de un director y de una película tan activistas, el espectador termina apreciando los insertos y las clases de historia improvisadas. El contexto social de nuestra época también ayuda a la aceptación de los insertos por parte del espectador.


El uso de las imágenes de archivo son parte del estilo de Lee, sin embargo hay algo particular sobre cómo se usan en esta película.


Cuando digo que las imágenes de archivo se insertan de forma pasivo agresiva, no estoy tratando de utilizar una metáfora chistosa, lo digo de manera literal. Cuando las imágenes se manifiestan en la pantalla, pienso para mí mismo que Spike Lee me está diciendo "mira, aquí, para que aprendas algo ya que no lo vas a aprender en ningún otro sitio!". La parte triste es que tiene razón, probablemente no lo aprendería en ningún otro sitio, pero eso no significa que deje de ser un recurso utilizado de manera un tanto tosca.


Como muchos de los grandes directores, Lee es uno de los que parece mantener una línea de pensamiento que va evolucionando a lo largo de su carrera. En su filmografía se manifiesta de manera latente un conflicto interno (quizás excluyendo algunas de las producciones en las que ha sido contratado por un estudio). Desde su ópera prima con "She's Gotta Have It" (1986) hasta "BlackKklansman" (2018), y haciendo mención especial a "Do The Right Thing" (1989), los personajes principales de las películas de Spike Lee suelen verse en la obligación de tomar una decisión que bien desafía sus morales o bien les hace pensar más allá de ellos mismos. Esto nos sirve como una especie de ventanilla a la mente del director, quien no esconde este conflicto interno, todo lo contrario, lo externaliza mediante su arte además de hablar públicamente sobre ello.


Quizás está cansado de las sutilezas artísticas y ha decidido replantear el uso de ese recurso propio de su estilo, utilizándolo como una manera de causar sensaciones en el espectador de manera más directa. Esto puede ser cuestionado desde un punto de vista formal sin dejar de ser una manera válida de utilizar el recurso. Todo se reduce a la relación costo-beneficio de la utilización del recurso y queda clara la posición del director en este caso en particular.


Es imposible no hacer mención de las decisiones de casting y sus repercusiones narrativas y dramáticas. Por un lado, es algo positivo que los actores sean procedentes del país del que su personaje es procedente. Un aplauso por la diversidad (aunque debemos de dejar de aplaudirlo, estamos en el 2020 y esa debería ser la norma).


Más allá de la diversidad, hay una peculiaridad que reside en los flashbacks que nos sitúan en los tiempos de guerra. Puede parecer una decisión extraña el utilizar a los mismos actores para contar lo que sucede en el tiempo presente y lo sucedido durante la guerra. A mí me parece que ha de haber una razón que justifica dicha decisión, sobre todo teniendo en cuenta que la película fue contaba con un presupuesto saludable, lo que significa que el dinero no era un problema, además de que en su momento se mencionó la idea de que algunos de los veteranos fuera interpretados por nombres como Samuel L. Jackson, Denzel Washington y Don Cheadle. Podemos descartar la idea de que haya sido una decisión motivada por una razón financiera ya que se pudo haber casteado a actores jóvenes para interpretar a los veteranos de jóvenes, con lo cual debemos de estar hablando de una decisión en narrativa y dramática.


Los personajes, ya encaminados a la tercera edad, son lo que son por la guerra y las subsecuentes secuelas que quedaron marcándoles de por vida. Ese evento en particular los define tanto a un nivel personal como a un nivel social. Nunca dejarán de ser veteranos y nunca dejarán de ser perseguidos por los fantasmas de la guerra, incluyendo el PTSD.


Si ellos son lo que son por la guerra, ¿Por qué no decirlo mediante un recurso cinematográfico? ¿Por qué no enfatizar ese hecho utilizando al mismo actor en ambas líneas temporales?


Si nos fijamos en las fotografías tomadas durante la guerra, los personajes sí parecen tener la edad que les corresponde haber tenido en esa época. Todo apunta a que el director nos quiere contar algo mediante esa decisión de casting.


Ese algo es la construcción de una historia más allá de la linealidad de la causalidad, una historia enriquecida por la visión y la creatividad del director. El uso dramático de los recursos disponibles para contar el relato.


Hablando de la visión y la creatividad del director, no es sorpresa que esta película cuente con el sello estilístico del director. La repetición de acciones vía el corte y la música épica que pertenece de manera orgánica al género que engloba la película por nombrar un par. También se puede divisar el famoso travelling Spike Lee, cuando Otis logra conectarse con su hija hacia el final del film. Con relación a este último me hubiese gustado que el uso de este recurso no cayese en lo que solo puede ser definido como medalaganería autoral o fan service ya que solo aparece una vez, al final y sin ninguna razón aparente.


Es una obra inteligente, profunda, con buenas intenciones y con una relevancia histórica tal que quizás no haya otra película que llegue a este nivel de relevancia por el resto del año, puede que inclusive por varios años. Sin embargo, por cada luz hay una sombra y al final todo se reduce a que es una obra que logra superar la mediocridad por su relevancia histórica, siendo así por asuntos de ejecución desde lo formal.


Quizás no es la mejor película de Lee, pero es no deja de ser una obra interesante de analizar y que plantea temas interesantes. No voy a esconder el hecho de que creo que de haber podido contar con Samuel L. Jackson, Denzel Washington y/o Don Cheadle el nivel general de la obra podría haber sido sustancialmente mejor.


No deja de ser una película que todo el mundo debería ver.

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