Hereditary (2018), dirigida por Ari Aster


No podemos escapar a nuestro destino



No cabe duda que de "Herediraty" ya es un clásico del terror. Con su mezcla entre pseudo-realidad, thriller y misticismo; y su ejecución técnica sin costuras aparentes (excepto un pequeño detalle), esta película logra contarnos una historia cautivadora al mismo tiempo que levanta un espejo en el que nos reflejamos desnudamente, donde no hay logar donde escondernos de la realidad silente que pesa sobre nosotros la especia humana: la genética.


Como su nombre puede indicar, siendo su traducción literal al español "hereditario", la película toca la temática de las enfermedades, trastornos y condiciones que pueden llegar a ser transmitidos en una familia de generación en generación, puntualmente: la esquizofrenia.


Antes de continuar quiero aclarar que la esquizofrenia es un trastorno que no se limita a la herencia genética-biológica. Un historial familiar de esquizofrenia puede suponer una mayor probabilidad de padecer del trastorno, ahora bien, no se ha demostrado científicamente la causa exacta del trastorno y su causa generalmente se asocia la combinación de factores genéticos y ambientales.


Esta película, la ópera prima de Ari Aster, logra crear un ambiente tétrico y siniestro y lo intercala con un ambiente melancólico y lleno de tensión. Se cuentan dos historias que terminan convergiendo en una sola historia, esta convergencia siendo disimulada, tanto para el espectador como para los personajes, debido a la presencia de lo que podemos deducir es esquizofrenia en el personaje de Annie Graham (Toni Collette).


Cada uno de estos ambientes se logra gracias a la ejecución técnica impecable, y más que impecable quizás genial, de la película en su totalidad. Desde el planteamiento de los planos hasta el montaje interno de las escenas, y pasando por el diseño sonoro, diseño de producción, planteamiento fotográfico... literalmente todas las áreas; cada parte del engranaje de la realización técnica y creativa es ejecutado con cierto "fallo", cierto "algo de esto no está bien" que deviene en un sentimiento de incomodidad que se aferra al espectador de manera casi asfixiante.


En adición a la ejecución técnica, la película cuenta con una historia cuidadosamente diseñada y contada a través de un relato que no hace otra cosa más que intensificar esa incomodidad asfixiante.


Irónicamente, esta fina ejecución técnica, con todo y su gran relato, no es la primera versión de la película. Se sabe que la película tenía otro final, el cual fue eliminado ante la reacción extremadamente negativa por parte del público en visualizaciones de estudio de mercado. Aparentemente en esta versión desechada, y ahora no canónica, las palabras que van apareciendo en las paredes a lo largo del film cobran cierta relevancia. Ahora no son más que palabras en una pared que no parecen jugar un papel particularmente importante, sin embargo lograron mantenerse en el corte final, probablemente porque refuerzan la idea de la esquizofrenia. Un ejemplo perfecto de que el cine no es más que un rompecabezas completamente falso compuesto por piezas que no tienen sentido alguno por sí mismas, pero que, una vez organizadas, tienen la facultad de comunicar más allá de contar una historia de manera lineal.


Ya establecimos que le ejecución técnica de la película es excepcional, pero me quiero tomar el tiempo de señalar algunos ejemplos en particular que simplemente me tienen una sonrisa dibujada en el rostro porque no hay otra palabra que los defina además de "genial".


Primeramente, los modelos a escala, los cuales yo interpreto como una especie de guiño que deja entredicho que existe una voz autoral detrás de la película, una mano invisible que crea el mundo que habitan los personajes y que tiene la facultad de crear, destruir, cambiar... Una figura todopoderosa. Esta figura puede bien ser el director, lo cual probablemente es una lectura válida, sin embargo, así como existe una cierta dualidad en las historias que se cuentan y en los ambientes que ocupan la obra, también podría haber una dualidad en los modelos a escala: esta figura todopoderosa es el director, así como lo es el personaje de Annie.


Quizás Annie hace los modelos en parte como hobby, pero quizás también lo hace para darle una salida a los delirios (o lo que elle misma puede interpretar como delirios aunque no necesariamente lo sean). Si este es el caso, sería un buen ejemplo de una acción u ocupación de un personaje que se utiliza para contar más allá de la linealidad del relato, lo cual es un concepto bastante común en el cine clásico.


La edición, como mencionaba antes en la forma de montaje interno, es otro de los grandes puntos fuertes de la película. En lo referente a la utilización técnico-formal de este recurso, hay una forma "correcta" de editar, de hecho hay libros y libros sobre la teoría de la edición que datan prácticamente desde los inicios y aún se sigue escribiendo sobre el tema. Este film, sin embargo, se toma unas cuantas licencias artísticas, si se quieren llamar así, que aprovechan la maleabilidad de este recurso para potenciar el efecto que causa la visualización de este producto. Específicamente se acortan y alargan los finales de las escenas y se introducen cortes en momentos y lugares no ortodoxos que causan cierta sensación de incomodidad, pero sin llegar a confundir al espectador. Para decir lo mismo en breve, se utilizan cortes en lugares no habituales, esto no significando que los cortes dejan de ser eficientes o correctos. Los cortes se utilizan con una finalidad más allá de eficientizar el relato.


También tenemos el diseño sonoro, el cual me parece que intenta (y logra) apelar a algo biológico propio del cuerpo humano. La presencia de sonidos graves que harían estremecer la caja toráxica si se emitieran a gran volumen desde parlantes de gran tamaño, así como sucede en los conciertos o en las discotecas. Creo que esta utilización de los sonidos es una de las herramientas que más ayudan a potenciar la incomodidad durante la película.


En lo relacionado al elenco, es de mi parecer que este es la mejor actuación de Toni Collette. Esta actriz ya contaba con grandes actuaciones que le habían ameritado nominaciones a varios premios, entre estas podemos mencionar "About A Boy" (1998), "The Sixth Sense" (1999) y "Little Miss Sunshine" (2006), pero en mi opinión ninguna está al nivel de su trabajo en "Hereditary", que también podría ser uno de los papeles más complicados que ha tenido en el cine, si no es el más complicado.


También podemos resaltar las actuaciones de Alex Wolff y Milly Shapiro como, quienes interpretan a Peter y Charlie Graham respectivamente, los hijos de Annie. Estos dos actores se ven ante la tarea de interpretar personajes que, si bien no son tan complicados como el de Annie, son más complicados de lo que pueden llegar a parecer puesto que de ellos no hacer un trabajo adecuado, el personaje de Annie podría verse desinflado. A pesar de esta dificultad, Wolff y Shapiro no decepcionan.


El nombre que se le dio a esta película en español fue "El Legado del Diablo", título que me parece encaja bastante bien. A mí como espectador me lleva a pensar en un descenso hacia las profundidades del infierno, cosa que no está para nada lejos de ser lo que sucede en el film.


Comenzamos viendo a una familia en un proceso de duelo debido a la muerte de Ellen (Kathleen Chalfant) la abuela de los niños y la madre de Annie. Lo que parece ser una muerte familiar con la que se lidia, se va convirtiendo (o va descendiendo) poco a poco en lo que solo puede ser definido como una pesadilla demoníaca en vida, la cual es además inevitable pues hay todo un culto satánico que se está encargando de que las cosas sucedan como ellos necesitan que sucedan para poder dotar al demonio Paimon con un cuerpo masculino.


La película nos revela que se trata de una tragedia, cuando el profesor (asumo que de literatura, quizás de historia) plantea la siguiente pregunta con relación a "Las Traquinias": "¿Cuál es el defecto de Heracles?" Bridget (Mallory Brechtel) responde diciendo "su arrogancia... Porque literalmente se niega a ver todas las señales de advertencia que literalmente se le presentan a lo largo de la obra", el profesor a su vez responde "interesante, así que él piensa que tiene el control, pero recordemos que Sófocles escribió al Oráculo de manera tal que fuera incondicional (sus premoniciones no están sujetas a ninguna condición por lo que sucederán sin importar lo que suceda), lo que significa que Heracles nunca tuvo opción alguna... ¿Eso lo hace más trágico o menos trágico que si él tuviera opción alguna?".


Aquí se traza una línea conectora entre el destino de la familia Graham con la venida de Paimon. No es algo que queda a discreción de la familia o que puede ser afectado por algún suceso fortuito que se manifieste a lo largo de la historia, es un destino predeterminado que sucederá cual premonición del Oráculo de Sófocles. Es en este punto donde sucede la convergencia de todos los hilos que conforman la película, se unen para conformar la tesis de la obra: la esquizofrenia (aunque podría ser cualquier enfermedad o trastorno congénito) viene siendo una especie de demonio del cual no podemos huir, no tenemos otra opción más que sufrir este destino. Estamos condenados a ser poseídos por ese mal y hay poco que podamos hacer al respecto, sobre todo si hay factores ambientales (el culto) que nos obligan a ir por ese camino, el camino del sufrimiento por culpa de nadie, por culpa de una secuencia de ADN que aún no podemos comprender del todo.


Y esto no es mera casualidad, la convergencia de todos estos hilos es una decisión consciente que toma el director pues quiere (o necesita) contar esta historia y de no suceder esta convergencia la historia no se contaría del todo. Quizás es un punto que podría ser más reforzado, más flechas que nos lleven a esta interpretación. Esta sería mi única crítica hacia la película en este sentido.


Quedamos entonces con la siguiente pregunta: ¿Es más o menos trágico que nuestro destino de alguna forma esté condicionado a la genética de nuestros ancestros? Quiero decir, sí, tenemos cierto nivel de juego en lo que a enfermedades congénitas se refiere, podemos llevar una dieta y un estilo de vida que de alguna manera disminuya nuestra probabilidad de desarrollar la enfermedad en cuestión... Pero eso no significa que podremos escapar a la enfermedad, peor aún, podríamos terminar padeciéndola de todas maneras. Sin irnos muy lejos, podemos formular la misma ecuación (dieta y estilo de vida saludable) para vivir más tiempo, prolongando nuestro tiempo en la tierra, pero la muerte sigue siendo un destino ineludible, algo a lo que no podemos escapar. ¿Es esto más o menos trágico a si pudiésemos escapar a nuestro destino?


Es una buena pregunta que cada uno de nosotros tendrá que responder por sí mismo. También es una excelente pregunta para concluir con este ciclo de terror, y vaya película con la que estamos dando cierre. Pero antes de despedirme les quiero relatar mi experiencia con esta película así como una idea que he estado ponderando en estos días.


Esta es la segunda vez que veo esta película, la primera siendo en cines, allá cuando se estrenó este largometraje. Fui sin saber mucho de la película ni del director, y digo mucho para no decir nada. Siempre he sido de los que se lanza a ver cualquier película al cine a ver con que me encuentro. Yendo así, de manera aventurera, no estaba mentalmente preparado para esta experiencia en aquel entonces y sucede que tampoco lo estaba en esta ocasión.


Aquella primera vez, vivía en Buenos Aires ya que estudiaba en el Centro de Investigación Cinematográfica (CIC). Era un jueves. Salí del cine con un malestar físico que no creo haber sentido nunca antes, un malestar que no podía definir con palabras y, extrañamente, tampoco lo podía definir de manera intuitiva. De lo único que estaba seguro era que algo no andaba bien. Caminé a casa en un estado de trance, como perdido en la inmensidad de mí mismo mientras buscaba allí dentro una respuesta a lo que sentía. El trayecto era de unos 12 o 15 minutos. Al llegar a casa la caminata no se detuvo, seguí caminando, esta vez de un lado a otro en mi sala durante probablemente otros 10 o 15 minutos que se sintieron más como una hora. Cené algo aunque no tenía mucho apetito y me acosté en la cama para tratar de dormir, pero esa maldita sensación de malestar no me dejaba tranquilo, se negaba de manera vehemente a abandonar mi cuerpo... Eventualmente, tras pensarlo mucho (quizás demasiado) llegué a la conclusión de que iba a morir esa noche por lo que procedí a dejarles mensajes de WhatsApp a mis allegados mas queridos y cerré los ojos hasta que logré conseguir el elusivo sueño.


A la mañana siguiente, me desperté temprano, el sol aún se levantaba y el barrio de Palermo comenzaba lentamente con su ajetreada rutina. Recuerdo vívidamente que me sorprendí al ver que seguía vivo y me dije a mí mismo "supongo que no me toca". No había de otra, me levanté y seguí con mi vida mientras ignoraba que aquel malestar seguía presente dentro de mí, aunque con menos fuerza.


Los viernes tenía clase de dirección de actores con María Laura Berch. La clase siempre la comenzábamos hablando sobre las obras de teatro que habíamos visto a lo largo de la semana, de vez en cuando también compartiendo alguna que otra película. Levanté la mano y compartí mi experiencia con "Hereditary", más que nada esperando que mis compañeros me miraran raro y que esa mirada sirviera para expeler aquel mal que me asediaba. Uno de mis compañeros abrió los ojos y dijo "me pasó exactamente lo mismo... Excepto con lo pensar que me iba a morir... Pero sí me sentí mal físicamente".


Puede que se me haya ido un poco la mano llegando a pensar que iba a morir, sin embargo, fui conociendo de más y más casos de personas que llegaron a sentir alguna forma de malestar después de ver este film, aunque hubo también una buena cantidad de gente que no tuvo esta experiencia. En mis conversaciones surgió más de una vez el término "película de estrés", una película que causa estrés en el cuerpo, este manifestándose físicamente en el cuerpo. ¿Es este un nuevo subgénero?


Y con esto finalizamos nuestro primer Ciclo de Terror.




Ficha técnica:


Título original: Hereditary

Fecha de estreno: 21 de Enero 2018 (Sundance)

7 de Junio 2008

Director: Ari Aster

Género: Terror, suspenso psicológico

Protagonistas: Toni Collette, Alex Wolff, Milly Shapiro, Gabriel Byrne

Guionista: Ari Aster

Productores: Lars Knudsen, Buddy Patrick

Música: Colin Stetson

Fotografía: Pawel Pogorzelski

Edición: Lucian Johnston, Jennifer Lame

Diseño de Producción: Grace Yun

Dirección de Arte: Richard Olson

Diseño de Vestuario: Olga Mill

Casting: Jessica Kelly

Idioma: Inglés

Duración: 127 minutos


Productoras y Distribuidoras


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