• Santiago Destéfanis

Me Vi: Winter Light, de Ingmar Bergman (1963)

Actualizado: 1 de nov de 2020





¿Qué preguntas surgen cuando alguien que piensa en suicidarse le pide un último salvavidas a un pastor que duda de la existencia de Dios y cuestiona el sentido de la vida?


Esta película, al estilo Bergman, formula las preguntas pero no las respuestas. Me cuesta separarme del amor que tengo por este director debido a que cuando veo sus obras me da la sensación de estar mirando algo absoluto e inexplicable, como lo llega a ser por momentos “Winter Light”.


Si hay algo que este gran director realiza con maestría es ubicar la cámara en un plano pecho, o primer plano, y mediante un monólogo de varios minutos conseguir algo que se podría asemejar a la perfección. Las angustias que padecen los personajes se hacen palpables y consiguen reflejar nuestra propia angustia sobre lo desconocido, especialmente el miedo a la soledad.


Algunas frases me hicieron poner en pausa la película en momentos determinados para poder darme el tiempo de procesar lo que estaba viendo. “Winter Light” explora el sentido de la vida, la muerte, el amor y la soledad, y todo lo hace a través de la fuerza del dialogo. Una elección de planos bellísima y un ritmo perfecto de montaje acompañan el tono poético de la película.


Todos nos preguntamos cosas, sufrimos constantemente. Hasta un pastor que dedicó su vida a Dios y que predica hace años la religión se replantea la vida y el sentido que le confirió a esta. Todos tenemos algo inexplicable dentro y tratamos de expresarlo como podemos mediante las palabras. Aunque no tengamos mucho éxito continuamos intentándolo.


“Winter Light” no hace más que despertar ese amor que tengo por el arte como lo es el cine de Ingmar Bergman. El estado absoluto con el que termino después de ver una de sus películas es a mi parecer invaluable. Me quedo con las preguntas que me plantea y que me hacen sentir más vivo que nunca.



Santiago Destéfanis


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