Roman J. Israel, Esq. dirigida por Dan Gilroy

Actualizado: 30 de nov de 2020


Con su segundo largometraje como director, y octavo como guionista, Dan Gilroy nos entrega la película que pudo haber sido pero nunca fue, que contiene todo lo que se podría buscar en un buen film (una historia interesante, crítica social, una narración autoral, un gran personaje principal, buenas actuaciones) y con todo eso a su favor, no terminaron de encajar las piezas y la película se queda extrañamente a medias.


La cinta es protagonizada por Denzel Washington y no hay duda alguna de que este es un gran actor, cada vez que aparece en pantalla me veo inmerso en el universo, como si su actuación se tratara de una especie de fuerza gravitacional para mi atención. Esta película es testamento de ello, me atrevo a decir que es una de las mejores actuaciones de Washington en la última década. Desde el vamos quedamos cautivados por su presencia y en no más que un par de escenas podemos entender de que va el personaje. La narración, potencia el trabajo de este actor y la obra parece arrancar e ir de 0 a 100 en apenas un puñado de fotogramas. Es una sensación muy extraña puesto que si me pregunto a mi mismo "¿Te gustó la película?" termino pensándolo unos segundos y termino respondiéndome que no.


El mundo alrededor del personaje de Roman Israel parece no dar la talla, la pelícua simultaneamente se va desinflando poco a poco y se mantiene en un lugar donde no mejora pero tampoco empeora sobremanera. Es un relato coherente pero queda falto de ese algo que hace de las películas algo especial.


Se cuenta la historia de Roman J. Israel, un abogado dotado con un vasto conocimiento legal quien sueña con un sistema judicial más justo y que trabaja incansablemente por los que tienen menos oportunidades, los pobres, los marginados, los oprimidos... Inclusive viene trabajando en una demanda al estado que busca la reforma de todo el sistema con el fin de una reestructuración sistemática completa a mejor. A pesar de su capacidad como abogado, sus aptitudes sociales son paupérrimas lo cual le hace difícil manejarse en las cortes, por lo que se asocia a William Jackson, un abogado capaz de manejarse en las cortes quien se apoya en Israel para que prepare sus casos desde detrás del telón. Todo se cae a pedazos cuando William tienen un infarto y la familia del mismo se ve obligada a cerrar la pequeña firma que llevan los socios. La firma es absorbida por George Pierce (Colin Farrell) quien tiene la misión de liquidarla y subsecuentemente recluta a Roman como abogado en su propio bufete, el cual se caracteriza por ser caro y no brindar un servicio personalizado.


Roman le ofrece a Pierce la oportunidad de trabajar con él en su demanda contra el estado, pero este rechaza la oferta. Con el paso del tiempo, la nueva adición al bufete cambia la cultura dentro de su nuevo lugar de trabajo, el enfoque cambiando de cierta manera a un mejor trato a los clientes, eventualmente el mismo Pierce cambia su forma de pensar y acepta trabajar en la demanda propuesta por su nuevo empleado.


Cansado de ser un perdedor y de trabajar incansablemente por luchas titánicas, tales como la justicia racial, Roman traiciona sus principios vendiendo a un compañero de uno de sus clientes por una recompensa, la cual utiliza para adquirir un estilo de vida más suntuoso. Esta traición a sus principios termina costándole la vida pues mandan a un sicario a eliminarle. Con el protagonista muerto, Pierce decide llevar adelante la demanda con los recursos de su bufete logrando así que el sueño de Roman de un sistema judicial más justo tenga una última oportunidad de realizarse.


Por un momento haber sentido que estaba viendo un film "coming of age" solo que centrado en un personaje adulto cuyos mejores años quedaron perdidos en antaño. El personaje principal parece haber quedado atrapado en sus años de activista, lo cual es visible hasta en su atuendo. La película parece tocar varios temas interesantes y de peso, quizás trata de tocar demasiados temas y esto puede ser lo que últimamente termina limitando el potencial del film. Al final es más una serie de secuencias ejecutadas inteligentemente pero que se opacan la una a la otra.


Se dice que toda buena película debe comenzar con una explosión, no en un sentido literal si no en un sentido metafórico, toda buena película debe comenzar con potencia, con un algo que nos atrape como espectadores y nos obligue a sumergirnos de lleno en la historia. Con "Roman J. Israel, Esq." hay una cadena de explosiones controladas que se ofuscan la una a la otra por lo que ninguna termina cautivándonos de sobremanera. Entonces surge la siguiente pregunta, ¿Por qué estas "explosiones controladas" se ofuscan la una a la otra? Mi teoría es que se debe a como se maneja el conflicto.


Aclaremos que es un conflicto. Un conflicto es un choque de fuerzas antagónicas con miras a un mismo objetivo o, en su defecto, objetivos contrarios. Por ejemplo, en la serie de Netflix "The Queen's Gambit" (cuya crítica de CineDial pueden encontrar aquí) el personaje de Beth Harmon quiere ser la mejor jugadora de ajedrez del mundo, objetivo que comparte con varios jugadores alrededor de todo el mundo, por lo que cada jugador que ella enfrenta sirve como una fuerza antagonista que se interpone entre la protagonista y su meta, es decir, cada partida oficial que juega representa un pequeño conflicto mientras que derrotar al actual campeón mundial, Vasily Borgov, viene siendo uno de los conflictos principales de la mini serie.


Según la escritora Linda Seger, existen 5 tipos básicos de conflictos: interior, de relación, social, de situación y cósmico. A continuación hare una breve y muy resumida explicación de cada tipo de conflicto para que tengamos una noción básica de lo que significan.


Interior: cuando el protagonista duda de sí mismo, de sus acciones, de quien es... Hay algo dentro del personaje en sí que le impide alcanzar su meta (así como le sucede momentáneamente al Peter Parker de Tobey Maguire en "Spider-man 3" (2007), dirigida por Sam Raimi).


De relación: cuando hay dos personajes en tensión debido a que tienen una meta en común que no puede alcanzar simultáneamente (por ejemplo, cuando dos equipos se enfrentan por la corona del campeonato, como sucede en la anteriormente mencionada "The Queen's Gambit") o cuando ambos personajes necesitan resolver una situación en particular (como puede ser un problema en una relación o en una amistad, véase "Marriage Story" (2019) de Noah Baumbach).


Social: cuando un personaje o un grupo de personajes se ven en una situación de tensión frente a un grupo social que asume el papel de antagonista (un buen ejemplo de esto es "BlackKklansman" (2018) de Spike Lee).


De situación: cuando los personajes se enfrentan a una relación anómala en la que generalmente deben salvar sus propias vidas o las de otras personas, aunque no siempre es necesariamente el caso (como sucede en "127 Horas" (2010) de Danny Boyle).


Cósmico: cuando el conflicto se desarrolla entre un personaje y una figura cósmica o sobrenatural, como un dios, un ser todopoderoso, invisible, etc... (así como pasa en "Nazareno Cruz y el lobo" (1975) de Leonardo Favio).


Ahora bien, ¿Cuál es el conflicto principal en "Roman J. Israel, Esq."? Si nos fijamos bien nos podemos dar cuenta de que el conflicto principal parece cambiar a lo largo de la película. En un momento dado el conflicto es de situación cuando su socio muere y Roman se ve sin trabajo, luego se transforma en una mezcla entre conflicto social y cósmico cuando se revela que quiere poner una demanda al gobierno americano con el fin de revolucionar el sistema judicial, luego el foco de la atención pasa a ser el conflicto social cuando su forma de ser choca con la manera de pensar de los jóvenes manifestantes, encima está por decidirse a entregar al asesino del asalto a la tienda a cambio de la recompensa el conflicto se convierte en interno puesto que se enfrenta a la traición de sus principios y para culminar el conflicto principal se vuelve a convertir en uno de situación cuando el asesino descubre que fue él quien reveló su paradero.


Esto no quiere decir que un filme solo puede tener un conflicto, todo lo contrario, es extremadamente difícil que un solo conflicto sea suficiente para contar una historia interesante durante más de alrededor de 30 o 40 minutos. La gran falla de la película de Gilroy es que se enfoca demasiado en cada uno de los conflictos. Más que una película con una trama principal parece ser una serie de cortometrajes extremadamente bien ejecutados.


Rememorar esta obra es una sensación muy agridulce, puedo pensar en varios momentos que me encantaron, como la secuencia en la que Roman va a los tribunales a cubrir a William y deja ver su capacidad como abogado, o la secuencia cuando se toma unas vacaciones durante la cual pude vivir en mi propia piel la calma que sentía el personaje (aunque la secuencia que le precede, cuando visita a su socio comatoso en el hospital, es probablemente la menos lograda de la película). La peor parte es que la gran mayoría de las escenas están tan logradas que casi se siente injusto que el film en su totalidad no sea una obra maestra. Pero no lo es.


Esto ya sería darle demasiado crédito al director, sin embargo hay un detalle que no puedo dejar de obviar. Me parece interesante que lo que últimamente tira abajo a la película es que intenta abordar más conflictos de los que cualquier obra podría abordar cuando de cierta manera lo mismo sucede con el protagonista en la forma de soñar con una reestructuración de un sistema que prácticamente está tallado en piedra. Una demanda al estado americano con el fin que Roman tiene en mente es toda una locura, una tarea demasiado grande y compleja, así como contar tantos conflictos termina siendo una tarea demasiado grande y compleja. Probablemente esto es solo una coincidencia, y si no lo es se trata entonces de un experimento fallido.


Además de la gran labor de Denzel Washington, el resto del elenco tiene unos cuantos aciertos como el trabajo de Carmen Ejogo quien tiene una gran escena cuando su personaje cena con Roman en el restaurante de clase alta. También hay que mencionar que, a pesar de su poco tiempo en pantalla, DeRon Horton hace un gran trabajo en la piel de Derrell Ellerbee. Por otro lado Colin Farrell, hace un trabajo decente aunque su labor actoral no termina de trascender como lo hacen los de otros actores secundarios. Farrell me parece uno de esos actores que puede darte una excelente actuación o una actuación decente, depende de tanta suerte tengas como director (o quizás de que tanta capacidad de dirigirlo tengas).


Al final del día, Roman es un soñador que ha seguido un norte ético toda su vida y cuando se desvía de dicho norte termina pagándolo con su vida. Este final me confunde pues parece ser que el personaje principal es uno de los pocos que se rige por un set de normas y que es castigado por romperlas, el resto del mundo parece hacer sus propias normas y no sufren un castigo karmático por ello. Esto no quiere decir que el final es el que hace que la película no funcione, ya venía indiciando su deficiencia desde momentos antes. En cualquier caso, "Roman J. Israel, Esq." será para siempre la película que nunca fue.



Ficha técnica:


Título original: Roman J. Israel, Esq.

Fecha de estreno: 10 de Septiembre de 2017 (TIFF)

17 de Noviembre 2017

Director: Dan Gilroy

Género: Drama legal

Protagonistas: Denzel Washington, Colin Farrell, Carmen Ejogo

Guionista: Dan Gilroy

Productores: Todd Black, Jennifer Fox, Denzel Washington

Música: James Howard Newton

Fotografía: Robert Elswit

Edición: John Gilroy

Diseño de Producción: Kevin Kavanaugh

Dirección de Arte: Robert W. Jospeh

Diseño de Vestuario: Francine Jamison-Tanchuck

Casting: Victoria Thomas

Idioma: Inglés

Duración: 122 minutos


Productoras y Distribuidoras


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