The Queen's Gambit (2020), creado por Scott Frank & Allan Scott


El ajedrez siempre ha planteado una dificultad en el cine y las series, se necesita una gran atención al detalle para tratar a este deporte con respeto al tiempo que resulte interesante para los espectadores que no estén versados en este juego. "The Queen's Gambit" logra hacer lo que "Pawn Sacrifice" no pudo hacer en su momento: hacer del ajedrez un elemento tan interesante como el personaje principal de la historia.


Ahora bien, no puede caber duda alguna de que es el personaje principal lo que te atrae, lo que te hace volver, lo que te hace querer ver episodio tras episodio hasta el final.


Esta mini serie de Netflix cuenta la historia de Elizabeth "Beth" Harmon, una niña callada y tímida que a los 8 años termina en la orfandad debido a un aparatoso accidente de tránsito donde pierde a su madre por lo que subsecuentemente es enviada a un orfanato. Allí, con ayuda del conserje, conoce el ajedrez, juego en el que sucede ser una virtuosa, entonces emprende un largo camino para convertirse en la mejor jugadora del mundo de un juego dominado por los hombres.


La realización de este audiovisual es excelente, ambientada excelsamente en los 50s y 60s, toca varios temas interesantes como la barrera del género, el intelecto femenino, las dificultades inherentes al genio, el alcoholismo, la drogadicción y la superación de los traumas, temáticas que también toca el libro homónimo, escrito por Walter Tevis (1983), que inspira en el que se inspira este proyecto.


La serie comienza con un racconto, un juego de ajedrez al que Beth llega tarde, claramente resacada luego de una noche de juerga. Es un juego importante, eso queda claro, entonces surgen las incógnitas y quedas atrapado. A pesar de quedar atrapado, tuve que auto motivarme a sentarme y aguantar los primeros dos episodios, los cuales me parecieron interminables. Prácticamente me tuve que forzar a verlos, en gran parte debido a la falacia del tiempo perdido.


Ese primer par de capítulos me parecieron tener problemas con el tempo y me dejaron claro que iba a pasar unas buenas cuantas horas para poder empezar a darle respuesta a las preguntas que me habían surgido con aquella primera secuencia. Dicen por ahí que la paciencia es una virtud, lo cual fue cierto en este caso, pues a partir del tercer episodio me pude sumergir en la historia, inclusive me sumergí lo suficiente para poder obviar de manera consciente el que por momentos se hacía demasiado obvia la actuación de Anya Taylor-Joy, la actriz américo-argento-británica que hace las de protagonista. Me alegró mucho ver que según avanzaban los episodios esos vislumbros de actuación se fueron disipando.


Más allá de ese puñado de momentos que amenazaron con sacare de la historia, Taylor-Joy llevó hacia adelante lo que bien podría ser el mejor papel que ha desempeñado hasta la fecha, superando con creces su desempeño en "The VVitch", película que definió su carrera y la colocó en el mapa actoral. Habiendo establecido que su labor fue bastante buena dentro de lo que cabe, no puedo dejar de mencionar que habían incongruencias en el personaje aquí y allá, incongruencias entre episodio y episodio y entre secuencias y secuencias, incongruencias que no pueden ser justificadas por la evolución del personaje.


Sucede lo mismo con la actuación de Taylor-Joy y los aspectos formales de la realización: hay algún impase aquí y allá, pero lo poco negativo que se puede encontrar es vastamente superado por lo positivo, por lo que se puede pretender que nunca sucedieron.


Es en gran medida una historia de superación, tanto en un sentido personal como en un sentido social. Elizabeth tiene que enfrentar sus fantasmas entre los que se encuentra el de su madre, quien sufría debido a su genio matemático e intentó suicidarse y llevarse consigo a su hija en el proceso. Solo logra cumplir con el primero de esos objetivos. Esa tragedia es una de las razones por las cuales la protagonista se entumece a sí misma mediante sustancias, otra de las razones siendo la herencia de una variación del genio de su madre.

Socialmente la jugadora tiene que superar barrera tras barrera pues claro, es una mujer en un mundo de hombres en una época donde la mujer apenas tenía cabida. Lo más interesante es que hacia el final parece haber una crítica al consumismo inherente al capitalismo materializado en como la comunidad soviética trata a Elizabeth como una gran ajedrecista, celebran su genio y sus logros y respetándola, otorgándole un estatus de celebridad.


En contraste al trato soviético, en los Estados Unidos se le trata como un medio de propaganda, como inferior porque es mujer y se ve obligada a ganar los torneos (que usualmente no suponía dificultad alguna) para ganar dinero y mantener su carrera, esto en contraste al sistema ruso en el que a los ajedrecistas se les paga por el mero hecho de jugar, por lo que podían dedicarse de lleno al deporte y no tenían que preocuparse por conseguir sponsors para tener una vida mínimamente digna.


Al final de la historia me fui pensando en que es la historia de una deserción disfrazada de una historia de superación. Supongo que cada uno podrá sacar sus propias conclusiones con relación al final per se.


En resumen una mini serie muy bien hecha, tan bien hecha que te puede convencer de hacer la vista gorda de los errores cantantes, lo cual es un gran elogio. Errores o no, ver y vivir la historia de Elizabeth Harmon y pensar sobre la plétora de temáticas que los realizadores ponen sobre la mesa ya hacen que valga la pena ver este producto. Quizás la forma más breve de contar de que va la serie es ¿Y qué si Bobby Fisher hubiese sido mujer?


Jorge Gadea


Ficha técnica:


Título original: The Queen's Gambit

Fecha de estreno: 23 de Octubre 2020

Director: Scott Frank

Creadores: Scott Frank, Allan Scott

Género: Documental

Protagonistas: Anya Taylor-Joy, Thomas Brodie-Sangster,

Isla Johnston, Marielle Heller

Guionistas: Scott Frank, Allan Scott

Basado en el libro "The Queen´s Gambit", escrito por Walter Tevis

Productores: Mick Aniceto, Marcus Loges, Pia Schlipphak

Música: Carlos Rafael Rivera

Fotografía: Steven Meizler

Edición: Michelle Tesoro

Diseño de Producción: Uli Hanisch

Dirección de Arte: Kai Koch, Daniel Chour, Thorsten Klein

Casting: Tina Gerussi, Ellen Lewis, Olivia Scott-Webb, Kate Sprance

Diseño de Vestuario: Gabriele Binder

Maquillaje: Daniel Parker

Idioma: Inglés, Ruso

Duración: 7 episodios, 46 - 67 minutos


Productoras y Distribuidoras


Link a IMDB

5 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo