Winter on Fire (2015), dir. por Evgeny Afineevsky


"La Hora de Los Hornos" en el siglo XXI



A propósito de que se acerca el sexto aniversario del inicio de "Euromaidan", quiero visitar "Winter on Fire: Ukraine's Fight for Freedom", un documental ucraniano que recorre las manifestaciones ocurridas entre el 21 de Noviembre del 2014 y el 23 de Febrero del 2015 en Kiev, la capital de Ucrania, y que devinieron en la huida del expresidente Víktor Yanukóvich y la integración del país eslavo a la Unión Europea.


Esta es una película de una calidad visual impresionante, sobre todo tomando en cuenta la naturaleza de los clips utilizados. Tiene un altísimo valor histórico y se puede dar por hecho de que moverá algo dentro del espectador. Ver a un pueblo levantarse unido para hacerse escuchar es una de las cosas más bonitas del mundo, lamentablemente esos levantamientos siempre pueden terminar con sangre corriendo por las calles por lo que durante las entrevistas y las imágenes de archivo podemos vislumbrar el dolor que vivieron los ucranianos y que sigue vigente en los ojos de varios manifestantes.


El film está mayormente compuesto de imágenes tomadas durante las protestas y provenientes de diversas fuentes, permitiendo al espectador ver los eventos desde dentro, prácticamente de primera mano. En adición, también se incluyen entrevistas realizadas por los realizadores. Los entrevistados son personas de diversos ámbitos sociales, distintas profesiones y diferentes religiones que participaron de manera activa en "Euromaidan". Se incluyen también varias imágenes de archivo y algunas secuencias de animación.


En su vasta mayoría, las imágenes captadas en el seno de los eventos son de alta calidad y lo que les puede llegar a faltar a las imágenes de menor calidad lo reponen en valor narrativo, dramático e histórico.


Este audiovisual pone en evidencia algo que ya sabíamos pero que es bueno recordar de vez en cuando, hoy en día la tecnología nos permite generar, recopilar y compartir información a una velocidad casi inverosímil. Más aún, nos permite generar evidencia irrefutable.


Si bien la tecnología es una herramienta que puede ser utilizada de manera represiva (seguimiento mediante señales de celular, cámaras de vigilancia, propaganda estatal, etc...), es también una herramienta que puede servir como un mecanismo de defensa ante abusos de poder. Basta con ver las atrocidades que sucedieron durante los 93 días de protestas, hasta no hace demasiado tiempo la veracidad de los abusos policiales en cuestión podían haber sido refutados y barridos bajo la alfombra con un simple "eso no fue lo que sucedió" por parte de alguna figura representativa del gobierno. Esto deja de ser una posibilidad cuando las cámaras ruedan capturando y preservando los eventos sucedidos desde una posición privilegiada. Esta es una de las razones por la cual la prensa libre e independiente es de suma importante para la democracia, así como lo es el periodismo ciudadano.


Es también impresionante la velocidad con que estas imágenes pueden ser organizadas, sin irme muy lejos, notemos que este largometraje vio la luz del día a menos de 1 años de haber cesado las protestas.


Utilizado palabras como "atrocidades" y términos como "evidencia irrefutable" porque es importante resaltar que la verdad es, y será siempre, maleable y su maleabilidad aumenta con cada avance tecnológico, con cada nueva red social y con cada nueva voz que se proyecta en la web. Lo que puede ser aún peor (o mejor, según el caso) es que muchas veces la verdad está sujeta a un punto de vista, lo que ha devenido en lo que hoy se conocen como "hechos alternativos" (alternative facts).


El internet y las redes sociales le ha dado la posibilidad a las personas comunes como tú y yo, hago uso de esa posibilidad en este instante mientras escribo, de hacerse escuchar. Con tantas voces resonando a la vez y compitiendo la una con la otra, aún siendo de manera indirecta, surge la siguiente problemática: no todas las voces basan su contenido en hechos verídicos y comprobables.


Claro está, no todas las voces necesitan basar su contenido en hechos de esta índole. Un blog de opinión de moda, por ejemplo, no tiene la necesidad de contar con nada más que la opinión del autor o autora, sin embargo, una página que se dedica a la propagación de información científica (o pseudocietífica) sí se ve en la obligación de la comprobación de sus fuentes, de lo contrario los resultados pueden llegar a ser catastróficos pues se propaga información falsa.


Para utilizar un ejemplo de la propia película: los momentos captados en cámara en donde vemos caer a protestantes disparados por la Bérkut. Estas imágenes son una realidad irrefutable pues sucedieron, quedaron grabadas y están ahí, a disposición de quien las quiera ver. Esas mimas imágenes podrían ser sacadas de contexto, podríamos verlas en algún otro audiovisual donde se nos diga que ese lo que estamos viendo sucedió en X país y nosotros como espectadores no tendríamos forma de corroborar o refutar la veracidad de ese argumento de manera inmediata. Ante nuestra incapacidad de corroborar la información podemos compartir el audiovisual en cuestión y causar revuelo en base a un evento que solo puede ser catalogado como ficticio ya que utiliza imágenes reales para presentar una falsa realidad. De hecho, tampoco podemos corroborar o refutar lo que vemos en este documental, por lo que tenemos que fiarnos del director, quien hace las de narrador mediante la construcción narrativa y dramática de su película.


Puede parecer una exageración el decir que las repercusiones de la propagación de información falsa puede llegar a ser catastrófica, pero argumento mi punto haciendo referencia al infame "Pizzagate", una teoría conspirativa que conectaba los correos electrónicos del director de campaña de Hillary Clinton durante la campaña electoral americana del 2016 con una supuesta red de tráfico de personas y abuso sexual infantil que utilizaba el sótano de una pizzería en Washington D. C. para retener a algunas de las víctimas del tráfico. Los dueños y el personal del restaurante recibieron amenazas de muerte, subsecuentemente un hombre viajó de Carolina del Norte a la capital estadounidense y disparó un rifle dentro del local. Nadie salió herido y el hombre fue apresado, pero la historia pudo haber tenido un final mucho más trágico. La pizzería en cuestión ni siquiera tenía un sótano. La moraleja de esta historia es que debemos corroborar la información que nos llega, sin importar la fuente.


Ahora bien, regresando al tema del director como un narrador del que nos tenemos que fiar, una de las cosas que se critica de "Winter on Fire" es que relata los eventos desde una única perspectiva, la de los manifestantes, por lo que "falla" en relatar lo sucedido de una manera objetiva. Me tomo la libertad de enmarcar la palabra falla entre comillas porque esto no es una falla per se, es una decisión autoral. Estamos hablando de un documental, no de las noticias, las cuales sí deberían atenerse a contar los sucesos de manera objetiva e imparcial. El documental por su parte está para contar una realidad desde una o varias perspectivas, según el realizador o realizadora entienda correcto. Sobra decir que sí hay una cuestión ética, se debe contar una realidad, contrario a construir una realidad imaginaria a partir de eventos objetivamente reales, pero esto no quiere decir que un documental es un contrato inquebrantable con la realidad.


Creo que todos tenemos la capacidad de comprender que los agentes del Bérkut comparten una verdad que no se vio reflejada en este film. Esa verdad puede ser que solo seguían órdenes, que servían a los intereses Rusos... Las posibilidades son muchas. Sea cual sea esa verdad, no viene a lugar porque esta es la historia del "Euromaidan" desde los ojos de los protestantes, del pueblo ucraniano que se lanzó a las calles a exigir un derecho y que fue agredido por las fuerzas del orden en repetidas ocasiones. Contar esos sucesos desde esa perspectiva (o cualquier otra perspectiva) no debería de suponer problema alguno. Podríamos hablar de un problema si se relataran eventos que no sucedieron, que se intente manchar la reputación de alguna persona o entidad mediante una construcción narrativa que no estuviera sustentada en la realidad. Por lo que pude ver, y posteriormente investigar, este no fue el caso de la película, por lo que no veo problema con el punto de vista de la narración.


Si nos detenemos a pensarlo, el punto de vista de la narración es lo que hace de este documental interesante de ver, pues el ver a personas de diferentes ámbitos, estratos sociales, religiones y etnias poner de lado sus diferencias y luchar por una misma causa genera una sensación muy agradable. Este film nos recuerda que al final del día vivimos en un sistema político muy delicado el cual suele responder a intereses que no necesariamente son los del pueblo y que tenemos el derecho y la responsabilidad de velar porque el sistema funcione de la mejor manera posible. Así mismo, es un triste recordatorio de que así como el pueblo se puede lanzar a la calle a exigir sus derechos, el sistema puede hacerlo y tiene a las fuerzas castrenses de su lado. Para bien o para mal, a veces tiene que correr la sangre para poder convivir en un estado libre y de derecho, por más ridícula que parezca esa idea en pleno siglo XXI, Ucrania es el ejemplo de esto en carne y hueso.


Otra cosa que se le critica a este largometraje, y que creo que es importante resaltar, es que la narración ignora la presencia de simbología de extrema derecha que hace acto de presencia en las manifestaciones, entre estos símbolos se incluyen esvásticas y otros símbolos que se asocian al neo-nazismo así como el rostro del activista político de extrema derecha Stepán Bandera.


Es comprensible que los realizadores se quieran distanciar de agrupaciones e individuos que llevan hacia adelante una agenda con la que no se sienten identificados y que pueden llegar a ser peligrosos, además de que su inclusión podría manchar de alguna manera la reputación del documental por dar voz a miembros de agrupaciones de la extrema derecha. En lo personal considero que es apropiado que se acepte el hecho de la participación de estos individuos y agrupaciones pues ciertamente formaron parte de las manifestaciones así como el resto de los ciudadanos. Por otro lado, la inclusión o no en el documental del punto de vista de estos sujetos y agrupaciones de extrema derecha es una decisión ética y moral del director, por lo que me abstengo de dar juicio de opinión de la decisión de no incluirles en las entrevistas.


Ahora quiero ir atrás en el tiempo y trasladarnos hasta la Argentina a finales de la década de los 60, época tumultuosa y llena de protestas, momento de inestabilidad política que devendría e un golpe de estado militar en 1973. En medio de todo el ajetreo, para el año 1968 aparece "La Hora de Los Hornos", una película de corte izquierdista que buscaba agitar a las masas y promover el sentimiento anti-colonialista. El gobierno no tardó en prohibir la exhibición de este largometraje debido a su tendencia comunista por lo que se empezaron a organizar visualizaciones clandestinas en casas y apartamentos privados.


Se dice que ser atrapado por la policía en una de estas exhibiciones clandestinas era suficiente para ser enviado a la cárcel y hasta para terminar desaparecido, pero esto no evitó que la cinta circulara por todo el país. Generalmente era vista por grupos de personas relativamente grandes a la vez, en parte porque entre sus más de 4 horas de duración se incluían momentos designados para el debate y la exposición de ideas.


La organización de estas exhibiciones era complicada ya que el hecho de que más de 2 personas caminaran juntas por la acera era razón de sospecha por las fuerzas del orden. Según escuché decir al crítico de cine Gustavo Castagna, usualmente se necesitaba contar con una contraseña para poder acceder a la visualización y a la salida se les daban instrucciones a las personas para que tomaran rutas que evitaran la sospecha de la policía.


Esa época, que parece propia de una película de espías ya quedó en el pasado y podemos ver esa película que fue alguna vez prohibida desde la comodidad de nuestro hogar, la última vez que revisé había una versión recortada de la cinta disponible en YouTube, aunque probablemente no nos retumbe el corazón como habrán hecho los corazones de los que asistieron a ver la película secretamente, arriesgando en el proceso su libertad y hasta su vida.


Traigo a relucir este film argentino porque me parece que de cierta manera, películas como "Winter on Fire" es la versión moderna del cine de protesta, solo que con el cambio de los tiempos también cambió la estructura narrativa de este tipo de cine.


Según Wikipedia, este documental ucraniano se exhibió en varias ocasiones durante las protestas del 2017 en contra del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, así como en las protestas de Hong Kong entre el 2019 y el 2020. ¿Qué quiere decir esto? Yo entiendo que estas exposiciones durante tiempos de revuelo social implican que el documental de Afineevsky logró capturar el alma herida de un pueblo cansado que se levantó y no se dejó vencer, que luchó en contra de un establecimiento político que tenía todas las de ganar. Un establecimiento cuyo trabajo es representar y velar por los intereses de ese mismo pueblo que tuvo que dejar muertos en las calles para defender lo que por derecho les pertenecía. El pueblo no se dejó caer a pesar de los intentos de extinguir la llama de la lucha, lamentablemente se extinguió la llama de la vida de entre 89 y 126 vidas.


La gran mayoría de nosotros tiene la dicha de poder levantarse cada mañana y seguir con nuestras vidas, con nuestras rutinas, sin embargo no nos podemos dar el lujo de olvidar que de vez en cuando hay que defender a la frágil democracia, idóneamente de manera pacífica. Que Ucrania y Euromaidan sean un recuerdo de lo que cada país del mundo ha luchado y tendrá que luchar para ser libre y soberano.


Jorge Gadea



Ficha técnica:


Título original: Winter on Fire: Ukraine's Fight for Freedom

Fecha de estreno: 3 de Septiembre 2015 (Venice Film Festival)

9 de Octubre 2015

Director: Evgeny Afineevsky

Género: Documental

Guionista: Den Tolmor

Productores: Evgeny Afineevsky, Den Tolmor

Música: Jasha Klebe

Fotografía: Varios

Edición: Will Znidaric

Diseño Sonoro: Maksym Skorupskyi

Efectos Visuales: Patrick Clair, Jamie McBriety, Vitalii Prykhodko

Idioma: Ucraniano, Inglés

Duración: 102 minutos


Productoras y Distribuidoras


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